Cristina García

Mucha de la tecnología que utilizamos en la actualidad no existiría sin el Dr. Nakamats, el hombre capaz de duplicar las patentes del mismísimo Edison. Una eminencia en su país, Japón, pero un gran desconocido para la mayoría de gente que utiliza sus inventos

No debería ser ninguna sorpresa que Japón, el país de las tecnologías más avanzadas y las costumbres más extravagantes del mundo, fuese el hogar del prolífico inventor Yoshiro Nakamatsu. Bajo un aspecto serio y unas cejas frondosas se esconde el Dr. Nakamats, de 84 años, que parece venido de una dimensión distinta a la del resto de humanos. Sus más de 4.000 patentes ponen de manifiesto que se trata de un personaje fuera de lo común, ostentando el récord Guiness en número de invenciones por creaciones como los zapatos voladores, la tecnología básica para el floppy disc, CD y DVD, la máquina del karaoke, el taxímetro y el Cinemascope.

El hombre que ha atrapado la esencia de la creatividad se ha convertido en objeto de estudio para muchas personas que tratan de comprender la forma en que ha podido desarrollar tantos inventos. El propio Nakamatsu desveló su proceso, para todo aquel que quiera seguirle. Consiste principalmente en sumergirse en un tanque de agua hasta que la falta de oxígeno en el cerebro lo lleva a tener una idea brillante. Para llevar a cabo esta forma de trabajo, el doctor ha creado una libreta sumergible en caso de que la idea necesite ser apuntada bajo el agua.

 

Golden WC Dr. Nakamats

Wc de oro de la casa del Dr. Nakamats | http://pyramidbeach.com/2011/11/01/dr-yoshiro-nakamats/

Pero no es su único método, en su casa, que es un auténtico museo de lo estrafalario, cuenta con una habitación completamente insonorizada del resto del mundo hecha en oro, y también con una habitación dinámica donde puede relajarse con distintos sonidos que ayudan a desarrollar su creatividad. Si todo este método no es suficientemente extraño, Nakamatsu se levanta a las 8:00 horas para hacer ejercicio y trabajar con su equipo durante todo el día, dedicando únicamente cuatro horas al día a dormir, y realizando siestas en un sillón que él mismo ideó para mejorar su actividad cerebral.

Salto a la fama

El inventor explica que sus primeras creaciones tuvieron lugar cuando apenas tenía cinco años, edad a la que dibujaba piezas para mejorar los aviones y complementos para ayudar a la vida cotidiana de su familia. Su salto a la fama se produjo a raíz de que una docena de sus patentes fuesen utilizadas en la tecnología desarrollada por la empresa IBM. Aunque los detalles del acuerdo al que llegó con la compañía son confidenciales y nunca han sido expuestos por las partes, se conoce que en 1948, cuando el joven Nakamats tenía 20 años, comenzó a pensar una manera de reducir el ruido de fondo, y el tamaño, del disco de su música favorita: la Sinfonía nº5 de Beethoven. Completó ese proyecto en 1952, en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Tokio, gracias a un disco flexible y una unidad para leerlo mediante sensores. Más de veinte años después, IBM llegó a una serie de acuerdos no exclusivos con Nakamatsu cuando empezó a facturar el sistema de discos de tres y medio.

Desde su acuerdo con la empresa informática su fama le ha sido muy rentable, siendo un personaje recurrente en los medios de comunicación japoneses, donde suele presentar sus inventos en un tono humorístico que lo caracteriza. En Estados Unidos se hizo especialmente conocido por sus costumbres culinarias dignas de mención: Durante más de 34 años, el japonés ha fotografiado la comida que consume, lo que le llevó a ganar el Premio lg Nobel, una parodia de los premios originales. También su casa se ha convertido en un lugar de culto y retiro espiritual para sus seguidores, el creador ofrece 39 habitaciones en las que alojarse para conocer de cerca su método y su forma de vida, por lo que usualmente inventores de todo el mundo pasan largas temporadas allí para desarrollar sus ideas.

Aspiraciones políticas

Lo único para lo que Yoshiro aún no ha inventado una fórmula, es para lograr desarrollar sus aspiraciones políticas. En varias ocasiones ha presentado su candidatura para convertirse en gobernador de Tokio, así como para la elección de la cámara alta, pero tanto en 2007 como en 2011 fracasó en el deseo de obtener un escaño. Gracias a esta insistencia se ha hecho muy conocido en el país por entrar con frecuencia en las elecciones y perder con la misma frecuencia y celeridad. El doctor es un personaje muy querido por la opinión pública japonesa, pero quizás sus rarezas diarias, mostradas en documentales como ‘La invención del Dr. Nakamats’, no dan la suficiente confianza a los japoneses como para dejar las labores de la ciudad en sus manos, y prefieren simplemente que se dedique a lo que mejor hace: inventar.

Cristina García

Paul Rusesabagina no representa a primera vista el arquetipo de héroe. A pesar de haber salvado a 1262 ruandeses de morir en el genocidio de 1996. Se considera un hombre corriente que hizo sólo lo que debía.

Cuando el capitán del ejército lo apuntó con su Kalashnikov, Paul supo que el único espacio para maniobrar serían sus palabras. La guerra civil de Ruanda, que más tarde sería recordada por el mundo como uno de los genocidios más sangrientos, había sorprendido al prometedor Paul Rusesabagina, gerente del hotel Mille Collines, trabajando.

Hasta comienzos del mes de abril de 1996, el gerente se consideraba un verdadero afortunado por trabajar en el mejor hotel de la capital del país. Todas las reuniones importantes del ejército pasaban siempre por el Mille Collines, regadas por habanos de importación y el mejor escocés, favores que le sirvieron de comodín para salvar la vida en el conflicto. Paul entendería más adelante que en aquellas sillas de caoba se había fraguado el genocidio que acabó con la vida de medio millón de personas.

“Hay que acabar con las cucarachas”

Una brecha se abría en Ruanda de Norte a Sur. Los hutus y los tutsi, la distinción racial fruto de una ocurrencia de los colonizadores belgas había provocado una enemistad racial de más de 500 años. Una bomba de relojería que se paseaba por las calles de Kigali a sabiendas de que algún día estallaría.

Cuando la mañana del 6 de abril Paul Rusesabagina encendió la radio para informarse del asesinato del presidente Juvénal Habyarimana sólo escuchó a un mandatario de la Interahamwe decir que había que exterminar a las “cucarachas”. Enseguida entendió que era el principio de algo terrible, pues el ejército se refería en realidad a la etnia tutsi. Aquel conflicto había vivido siempre en su interior. Por ascendencia paterna Paul era hutu, pero había decidido casarse con una tutsi, lo que le dejaba en un lugar aún peor: un hutu amigo de las “cucarachas”.

Para lograr la hazaña de salvar a miles de personas el gerente sólo contaba con cuatro cosas: Un hotel de cinco plantas, un frigorífico lleno de cerveza, una caja fuerte con algo de dinero y su lengua. Cosas que cualquiera con un machete podría haberle cercenado en un momento.

Pero Paul vio dudar al capitán del ejército cuando le llevó a una zona atestada de cadáveres y lo pidió que asesinase a sus vecinos tutsi para demostrar su valía. Aprovechó ese resquicio de incertidumbre en el asesino para tentarlo con bebida y comida que guardaba en el hotel, a cambio de refugiar a su “familia” allí. Lo que el hombre del Kalashnikov no sabía es que por “familia” se refería a su mujer e hijos y dos decena de vecinos.

Pronto el resort de lujo se convirtió en un refugio para cientos de ruandeses que huían del horror, mientras Paul continuó haciendo lo que mejor sabía: trabajar. Inscribió a los refugiados como clientes del hotel y trató de continuar con la actividad usual: servicios de comidas, bar abierto y piscina en buenas condiciones. Una locura que parecía cerrar los ojos ante el olor a muerte que se había apoderado de las calles.

Cuando la comida y la bebida se agotó, y el conflicto se recrudeció, las palabras de Rusesabagina ya no parecían suficientes para contener a un ejército deseoso de acabar con el millar de personas que se alojaban en el hotel. Sus movimientos pasaron a un plano internacional, las llamadas a la cadena de hoteles Sabena, a la que pertenecía el Collines, permitió que Francia, que había proporcionado armas a los milicianos, diese inmunidad a los residentes del Mille Collines, facilitando su evacuación.

Aún hoy, en su modesta casa del sur de Bélgica, Paul Rusesabagina se niega a reconocerse como un héroe. “Fue un fracaso de las palabras” me explica. De los países que no quisieron reconocer un genocidio en aquella atroz matanza, de los organismos que no supieron estar a la altura de las situación. Paul describe las palabras como el arma que propició la guerra. “Tú salvaste a mucha gente gracias a las tuyas” digo. Sonríe. “¿Quién no habría hecho lo mismo en mi lugar?”.

Pacto por los huérfanos

La noche antes de que la ONU sacase del país a los refugiados del Mille Collines, los 1.262 supervivientes se reunieron en el salón central del hotel. Ante sus hijos allí presentes los adultos prometieron cuidar a los niños que quedasen huérfanos si se producía una emboscada en la salida del país, como finalmente ocurrió. Un pacto que sellaron con vino y que Paul mantiene 19 años después, cuidando de sus dos sobrinos y habiendo creado una organización sin ánimo de lucro que cuida de los huérfanos que sobrevivieron al conflicto.

Alberto Peña

España se ha convertido en un país exportador de jóvenes talentos, universitarios altamente cualificados que son formados en el país y aprovechados en el mundo por la necesidad imperiosa de encontrar un futuro que aquí se les niega

El contexto social, económico, político, etc. en el que vivimos en la actualidad, ha propiciado desde el recrudecimiento de la crisis un panorama laboral indigno de un país como España. Y no es que lo diga yo, sino que los datos demuestran que dentro de la zona euro, nuestro país es, en términos de empleo, uno de las grandes damnificados del continente.

Sea por la reforma laboral, la contracción del mercado de trabajo, los despidos conjuntos, los expedientes de regulación de empleo (ERE) o la escasa oferta de puestos, España es, según los datos de abril de 2013 recogidos por Eurostat, el segundo país tras Grecia con el mayor porcentaje de jóvenes parados -por debajo de 25 años- de nuestro entorno, exactamente un 56,4%, lo que se traduce en 964.000 persona desempleadas.

Estos resultado podrían venir dados por la falta de formación de los jóvenes españoles, pero nada más lejos de la realidad. España es un país en el que sobran licenciados, diplomados, personas con un alto nivel de estudios que, ante la contracción constante de la oferta de empleo del país no pueden optar al puesto de trabajo para el que se han formado durante su juventud. Sólo en el año 2011, estaban matriculados en las universidades españolas un total de 1.455.885 estudiantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En ese mismo año completaron los estudios 220.583 estudiantes.

La ingente cantidad de jóvenes universitarios que salen al mercado laboral cada año, supone un colapso del mismo ante la falta de empleos para estas personas cualificadas, por lo que la gran mayoría han de optar por otros vías para mejorar su futuro próximo. Un barómetro del Real Instituto Elcano (RIE) realizado en febrero de 2013, refleja que uno de cada dos menores de 45 años sopesa la posibilidad de irse fuera de España a ganarse la vida, siendo uno más de los 400.000 que desde 2008 optaron por buscar un futuro mejor fuera de nuestras fronteras.

Entre los jóvenes universitarios menores de 30 años, el 67% ha pensado en marcharse, y ante la pregunta «A raíz de la crisis económica, ¿se ha planteado usted seriamente la posibilidad de emigrar fuera de España para mejorar sus condiciones de vida?», un contundente 80% de los encuestados respondió de forma positiva.

El perfil del emigrante español de estos últimos años ha derivado en una importante fuga de cerebros, es decir, jóvenes con estudios superiores en su mayoría, bien cualificados, que se han formado en España y que buscan un futuro laboral lejos del país que les educó. Esto es fácilmente contrastable gracias a plataformas y asociaciones como #nonosvamosnosechan o la denominada Generación JESP (Jóvenes Emigrantes Sobradamente Preparados). Los datos de la consultora PwC coinciden con los arrojados por el barómetro del RIE, cerca del 80% de los jóvenes nacidos en los años 80 y posteriores están convencidos de buscar un trabajo lejos de nuestro país.

De acuerdo a los datos expuestos, es importante destapar una reflexión de cara a los años venideros. Siendo España el país que gasta dinero público para la formación de estudiantes altamente cualificados, ¿puede permitirse este país la ausencia de gran parte de la generación más cualificada de su historia? Es más, ¿qué modelo laboral sigue España para darse el lujo de prescindir de las personas mejor preparadas del momento?

No cabe sino volver la vista atrás y recordar la esperpéntica afirmación de la secretaria de Estado de Inmigración y Emigración Marina del Corral cuando dijo que los jóvenes que se marchan fuera de España lo hacen «por un impulso aventurero», o a la ministra de Empleo Fátima Báñez, responsable en gran medida de proporcionar salidas laborales a esta generación de cara a aprovechar sus capacidades,  explicando que estos «jóvenes aventureros» fomentan «la movilidad exterior», un eufemismo político sin parangón, y que esperan la vuelta «de ese talento juvenil huido que tanto va a aportar al presente y al futuro».

Ese descalificado talento juvenil que tuvo que irse de España «obligada», como relataba Coco en Cadena SER, después de licenciarse en Filología francesa y en Publicidad y RRPP, o Silvia en esa misma información, que se lamentaba de que le costó sacar sus carreras para ahora tener que emigrar a Londres, aseguran que echan de menos su país, pero que no regresarán » hasta que no termine la crisis, es decir, dentro de unos diez años», exponía Ana María dentro de la misma noticia.

Queda demostrado que los jóvenes universitarios emigrantes no salen del país para buscar aventuras, como se atrevía a calificar Fátima Báñez, sino que tienen la intención de seguir formándose y encontrar un empleo que les ha sido negado en su país de origen y, sobretodo, que no tienen ninguna intención de volver hasta que el Estado no les proporcione un puesto de trabajo acorde a sus capacidades y que les ofrezca la oportunidad de resarcir al país con su trabajo.

Alberto Peña

La idea de optimizar recursos compartiendo gastos en los viajes se extiende cada más por España.

En tiempos de crisis como los actuales es importante reducir al máximo posible los costes en todos los ámbitos de la vida. A la hora de viajar y desplazarse también pero, ¿cómo hacerlo? Cierto es que el mero hecho de poner un vehículo en movimiento supone unos gastos fijos –seguro, ITV, impuesto de matriculación, combustible, etc.- difícilmente eliminables. Por lo tanto, la opción está en compartir, tanto viaje como costes.

La idea de realizar viajes o desplazamientos en coche compartidos surge cada vez con fuerza. La propuesta consiste en ofrecer las plazas libres vacantes en tu vehículo a otra persona que necesite desplazarse al mismo lugar a cambio de una cuantía de dinero previamente acordada. De esta manera, la persona titular del automóvil reduce los costes de su viaje en solitario compartiendo los gastos con sus acompañantes, ganando en compañía y beneficiando el medio ambiente.

La utilidad del servicio es diversa y principalmente viene dada de viajes rutinarios donde el lugar de destino no varía habitualmente –desplazamientos diarios al trabajo- en los que los usuarios comparten coche en lugar de ir cada uno en el suyo particular. También los eventos propician el hecho de compartir coche. Así lo refleja la web de Blablacar.es, destinando secciones concretas a eventos deportivos, musicales o viajes de ocio –playa o montaña-.

Conductores y pasajeros se ponen en contacto y publican sus preferencias en los desplazamientos-fumadores o no, lugares de paso en los que hacer un descanso o recoger a otro viajero, utilización de vías de peaje, etc.- y acordando las fechas de salida y llegada y el precio y motivo del viaje.

Otras páginas web como Amovens.com también ofrecen un servicio similar en el que se detalla a tiempo real los viajes disponibles para compartir plazas en los vehículos y las rutas o desplazamientos más frecuentes. Es una iniciativa “divertida, muy amena, mucho mejor que ir solo en el coche, además de muchas combinaciones de viajes y viajeros para elegir. Muy recomendable”, detalla H. Péretz en la web después utilizar su servicio. M. Martín, otra usuaria del servicio de Amovens, destaca que es una oportunidad de “conocer gente abierta, educada y simpática” a la vez que a los pasajeros “les sale más barato viajar en coche compartido” y a la dueña del vehículo ”llenar el depósito”, puntualiza el comentario.

Las redes sociales también son un buen instrumento para conseguir contactar con conductores que ofrecen plazas en sus coches o viajeros que demandan una. Twitter dispone de numerosas posibilidades al respecto con una simple búsqueda: “compartir coche”. Los resultados ofrecen comentarios resultantes de viajes producto de esta iniciativa, otros proponiendo nuevos destinos o algunos usuarios –@compartircoche– o ‘hastags’ –#compartircoche– creados con este fin.

Ciudades en las que ya se comparte coche

Localidades como Miranda de Ebro han puesto en marcha desde su ayuntamiento proyectos de movilidad similares para reducir la contaminación y optimizar los costes de los desplazamientos que, pese a sus modestas cifras, van calando entre la población y tornándose habituales, con un crecimiento de más del 100%, lo que supone un hecho “muy positivo”, declaró la concejala de Urbanismo y Medio Ambiente de la ciudad, Aitana Hernando, a El Correo.

Euskadi también está a la cabeza de este tipo de ideas con un nuevo proyecto puesto en marcha por la Dirección de Transportes con motivo del Plan de Movilidad Sostenible 2020, de donde ha surgido Bike Kide, una aplicación a la que se puede acceder a través de Moveuskadi.com, cuya finalidad consiste en “una mayor eficiencia energética y una movilidad más sostenible, así como representa un ahorro para los ciudadanos en sus desplazamientos”, publicaba el mes pasado la web.